La mayoría de guías de presupuesto asume un sueldo fijo el último día del mes. En el Perú, una parte enorme de la población vive de ingresos que varían: comerciantes, independientes, dueños de negocio, profesionales por honorarios. Para ellos, el presupuesto clásico no funciona.
Este método está pensado para ingresos irregulares.
Paso 1: calcule su piso, no su promedio
Revise sus últimos doce meses de ingresos y quédese con el mes más bajo. Ese es su piso. Arme su presupuesto de gastos fijos sobre ese número, no sobre el promedio.
Planificar sobre el promedio significa que la mitad de los meses no le alcanza. Planificar sobre el piso significa que todos los meses le alcanza, y los buenos se convierten en ahorro.
Paso 2: separe gastos fijos, variables y estacionales
Los fijos son los que se pagan sí o sí: alquiler, servicios, cuotas, colegio. Los variables cambian con su consumo. Los estacionales son los que aparecen una o dos veces al año y descuadran todo: matrículas, seguro vehicular, impuestos, Navidad.
El error clásico es olvidar los estacionales. Súmelos, divídalos entre doce y trátelos como un gasto fijo mensual que usted aparta. Así diciembre deja de ser una emergencia anual.
Paso 3: páguese un sueldo
Si tiene negocio, esto es lo más importante que puede hacer. Fije un monto mensual que usted se transfiere del negocio a su cuenta personal y no toque la caja fuera de eso.
Sin sueldo fijo, es imposible saber si el negocio es rentable o si simplemente está financiando su vida con capital de trabajo.
Paso 4: tres bolsillos, no uno
- Operativo: lo que usa en el mes.
- Emergencia: tres meses de gastos fijos, intocable salvo emergencia real.
- Estacional: donde acumula lo que aparta para los gastos de una o dos veces al año.
Tres cuentas distintas, aunque sean del mismo banco. La separación física del dinero hace más por la disciplina que cualquier buena intención.
Paso 5: defina antes qué hace con un mes bueno
Decidir en caliente qué hacer con un ingreso extraordinario es la receta para que desaparezca. Defínalo antes, por escrito y en porcentajes: por ejemplo, 50% a deuda, 30% a emergencia, 20% a disfrutar.
El presupuesto no sirve para gastar menos. Sirve para que usted decida en frío lo que de otro modo decidiría en caliente.
La señal de alerta
Si necesita endeudarse para cubrir gastos corrientes — no una inversión, no una emergencia, sino el día a día — el problema no se resuelve con un préstamo. Se resuelve ajustando la estructura de gastos o aumentando el ingreso. Un préstamo en ese escenario solo mueve la fecha del problema.
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